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Ciclo del agua: qué es y cómo se produce

El ciclo del agua (o ciclo hidrológico) es el nombre que recibe el movimiento constante del agua en la Tierra y en la atmósfera. Este ciclo se desarrolla desde hace miles de millones de años y es esencial para la vida en nuestro planeta. A través de ella, el agua no únicamente cambia de lugar, sino también de estado físico, variando entre los estados gaseosos (cuando se evapora), sólido (cuando se congela) y líquido.

En primer lugar, el agua en estado líquido, presente en océanos y ríos, se evapora. Esta agua gaseosa vuelve a convertirse en líquida, formando nubes de lluvia. Con las lluvias, el agua vuelve al ciclo, ya sea cayendo en lagos, ríos y océanos, o cayendo en los continentes. Las precipitaciones que se producen en forma de nieve hacen que se acumule hielo, que puede fundirse con la llegada de las estaciones más cálidas.

Fases del ciclo del agua en la naturaleza

No es posible decir exactamente dónde empieza. Con fines didácticos, empezaremos explicando cómo funciona el ciclo del agua a partir de su evaporación.

Evaporación

Cuando recibe el calor del Sol, el agua de la Tierra pasa por el proceso de evaporación, cambiando de estado líquido a gaseoso. También hay evaporación del agua del suelo y transpiración de las plantas (evapotranspiración). Pero la mayor parte del agua que entra en el ciclo a través de la evaporación (alrededor del 90%) procede de lagos, ríos y océanos. El 87% de toda la evaporación procede de los océanos.

Condensación

Cuando sube, arrastrado por las corrientes de aire, el vapor se enfría y se condensa. Es decir: el vapor de agua vuelve a convertirse en líquido, formando las nubes, que no son más que conjuntos de partículas muy pequeñas de agua en estado líquido o sólido (hielo).

Precipitaciones: lluvia, granizo o nieve

Llega un momento en que las gotas de agua se juntan, convirtiéndose en gotas cada vez más grandes. Las nubes se vuelven muy cargadas. Debido a la fuerza de la gravedad, las gotas caen en forma de lluvia.

Puede ocurrir que el aire de las nubes esté muy frío (por debajo de 0ºC). En este caso, en lugar de gotas de lluvia, obtendremos cristales de hielo. Si el aire cerca de la superficie también es muy frío, podemos tener una ventisca en lugar de una tormenta de agua, formando capas de hielo en la superficie de la Tierra. Con la llegada de las estaciones cálidas, el hielo puede fundirse o sublimarse, es decir, pasar directamente de un estado sólido a uno gaseoso.

Otro posible fenómeno es el granizo, que es una lluvia formada por piedras de hielo.

Retorno del agua a la superficie

El agua que cae del cielo en forma de lluvia o nieve vuelve a los continentes o a los depósitos de agua de los que se evaporó (lagos, ríos y océanos). La mayor parte de las precipitaciones (78%) se producen sobre los océanos.

La parte de agua que cae en los continentes puede fluir sobre la tierra hacia zonas más bajas, desembocando en los ríos (escorrentía), o penetrar en el suelo (infiltración).

Estos grandes depósitos de agua subterránea formados por el proceso de infiltración se llaman acuíferos. Los acuíferos también liberan agua, ya sea alimentando ríos y lagos o formando manantiales. Este proceso se conoce como descarga del acuífero.

Reinicio del ciclo

El ciclo del agua es infinito. Después de que el agua caiga en los continentes u océanos, el ciclo se reinicia a partir de la evaporación descrita en la primera etapa.

Importancia del ciclo del agua en la Tierra

El ciclo del agua es fundamental para mantener la vida en la Tierra. En primer lugar, el ciclo del agua es importante porque distribuye el agua por las distintas regiones del planeta. Ahora bien, sin el ciclo del agua no habría precipitaciones, que son esenciales para los cultivos, para la calidad del aire y para rellenar los embalses, por ejemplo.

Todo esto tiene que ver con un aspecto fundamental del ciclo del agua: el reciclaje. El agua es un recurso finito. Toda el agua que utilizamos ha estado aquí durante muchos años antes de nuestra existencia. Esa misma agua continuará aquí en la Tierra mucho tiempo después. Ya sea el agua utilizada en la agricultura o el agua que bebemos, volverá al ciclo del agua y será reciclada por la naturaleza.

Interferencia humana en el ciclo del agua

Sin embargo, algunas actividades humanas pueden alterar el ciclo del agua. Una de las mayores amenazas para el buen funcionamiento de este proceso es la deforestación.

La transpiración de las hojas es responsable de gran parte de la humedad de la atmósfera. Esta humedad produce nubes de lluvia.

El ciclo del agua y otros ciclos biogeoquímicos

Los ciclos biogeoquímicos son procesos naturales que promueven el reciclaje de elementos químicos, llevándolos del medio ambiente a los organismos vivos y luego de los organismos vivos al medio ambiente. A través de estos ciclos, se produce la renovación de estos elementos.

El ciclo del agua es solo uno de los posibles ciclos biogeoquímicos. Los elementos químicos como el carbono, el azufre, el oxígeno y el nitrógeno también pasan por ciclos continuos de renovación. Un ejemplo de ello es el carbono. En el ciclo del carbono, uno de los pasos más importantes es la fotosíntesis, mediante la cual seres como las plantas toman dióxido de carbono de la atmósfera y liberan oxígeno.

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