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Respiración diafragmática

La respiración diafragmática es excelente para aliviar los síntomas psicofisiológicos resultantes de los pensamientos disfuncionales.

En el proceso de respiración, cuando inhalamos, el diafragma desciende y expande el abdomen aumentando su espacio interno y la succión de aire. Cuando exhalamos, a la inversa, se eleva, comprimiendo los pulmones y empujando el aire hacia fuera.

Debido al estrés y a las prisas de la vida, este mecanismo disminuye gradualmente la intensidad de su función, haciendo que la mayoría de la gente respire como si no existiera. Estas personas respiran como si el aire fuera al pecho en la parte superior de los pulmones, haciéndolo más corto y rápido. El resultado es una menor oxigenación del cuerpo y un aumento de las reacciones fisiológicas causadas por la ansiedad.

La respiración ideal, llamada respiración diafragmática, es necesaria porque expande el diafragma y lleva oxígeno al abdomen, al cuerpo y al cerebro. En casa, en la calle, conduciendo, en el trabajo, estudiando o en el tráfico cualquiera puede hacer la respiración diafragmática, aliviando así los ataques de ansiedad, tensión y estrés.

Es el momento de la iniciativa, de saber que tienes una herramienta preciosa contra la ansiedad y de tomar la iniciativa. Es el principio para eliminar el malestar y restablecer el equilibrio y también para la relajación, deconstruyendo el mecanismo de lucha o huida provocado por una respiración inadecuada.

La ansiedad generalizada y los ataques de pánico también pueden descargarse y disminuir su intensidad practicando una respiración diafragmática adecuada.

¿Cómo hacer una respiración óptima?

  1. Colócate cómodamente sentado o tumbado
  2. Coloca tu mano en el abdomen (vientre), cerca del ombligo
  3. Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración
  4. Inhala por la nariz y llena tus pulmones de aire, llévalo al abdomen, notando que se mueve. Puedes imaginar que estás llenando una vejiga que está dentro de tu vientre. Mientras inhalas cuenta hasta cuatro (mentalmente) para que el pulmón y el abdomen se expandan
  5. Retiene el aire durante dos tramos (cuenta hasta dos mentalmente), manteniendo el vientre y los pulmones llenos
  6. Exhala lentamente por la boca, contando hasta cinco, vaciando completamente el pulmón y el abdomen
  7. Reinicia los movimientos después de mantener los pulmones vacíos durante dos tramos

Evita el exceso de movimiento del pecho durante los movimientos respiratorios haciendo más movimientos abdominales. Haz el ejercicio de respiración diez veces, practicando durante unos tres o cinco minutos. Si te sientes mareado o ves «bolitas» al abrir los ojos, debes saber que es normal y que desaparecerá. Esto ocurre porque el cerebro recibe más oxígeno del que está acostumbrado, pero debes adaptarte al ritmo para que sea cómodo y no te haga sentir náuseas.

Para que la respiración ideal sea de fácil acceso cuando sea necesario, es de suma importancia que se practique en los momentos de la vida, que la persona esté tranquila y despreocupada de los síntomas desagradables, entrenándola cada día en diversos momentos y situaciones para ir acostumbrando a su cuerpo y hacerla poco a poco más automática.

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